viernes, 25 de mayo de 2007

La Caridad

R.·.L.·. HIRAM N° 65 Valle de Santiago
“ESCALA MASONICA DE VALORES:
LA CARIDAD”

Autor: Cámara de AprendicesR.·.L.·. HIRAM N° 65
Expositor: H.·. L.S.H. 2º Vigilante H.·. J.C.V.
Abril, 4 del 2007. e.v.
A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.
S.·.F.·.U.·.
“LA CARIDAD”
“Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el día en que se confundan”.
Concepción Arenal (1820-1893) Escritora y socióloga española.
1. Introducción Nuestra orden nos invita a ser hombres buenos y leales, gente de honor y probidad, cualesquiera sean las confesiones o convicciones que nos distingan, por encima de los desafíos profanos que en el camino de la vida, nos presente la sociedad.
En este sentido, las virtudes Cardinales (Justicia, Templanza, Fortaleza, y Prudencia) y las virtudes Teologales (Fe, Esperanza, Humildad y Caridad) pueden convertirse en parámetros para aquellos hombres que deseen obrar correctamente y dentro del bien común.
Ya en nuestra ceremonia de iniciación, el V:.M:. nos recuerda que la caridad es una virtud cuya práctica más apreciamos los masones, para explicarnos luego la manera como debemos exteriorizarla y hacerla una realidad tangible. Recordemos algunas de las frases de dicha ocasión:
¿Cuál es la virtud cuya práctica creéis más necesaria para con vuestros semejantes?
La virtud cuya práctica más apreciamos los masones, tratándose de nuestros semejantes, es la caridad, pero la caridad que practicamos no es la limosna vergonzosa o parcial y ostentosa, bajo la cual suele palpitar en el mundo profano un egoísmo vanidoso y corruptor.
La caridad debe racionalmente entenderse por la convicción ilustrada y la voluntad decidida de propender a que los hombres vean claro y cumplan con su destino.
… ¿Cosentís en dar algo? …. ¡Dice no tener!
Hacemos votos en el sentido de que nunca encontréis e el estado de no poder seguir, señor, los nobles impulsos de vuestro corazón.
En el presente trabajo, se presentan las visiones Cristiana, Judía y de nuestra orden, en torno a la virtud denominada caridad.
2. Desarrollo del Tema El diccionario de la Real Academia Española, define la caridad asociada a la religión cristiana, como una de las virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.
La enciclopedia Wikipedia, junto con ratificar lo anterior, lo relaciona directamente con la filantropía (amor al género humano y todo lo que a la humanidad respecta, particularmente, en su forma positiva y constructiva, expresado en la ayuda a los demás sin que necesariamente se requiera de un intercambio o interés alguno en una respuesta.), dada esta relación, define caridad como la práctica organizada de la prestación de auxilio a los más necesitados.
La Torá, Libro Sagrado Judío, enseña que dar caridad a los pobres del pueblo judío es un precepto positivo. Maimónides (Filósofo y teólogo judío español (Córdoba, 1135 - El Cairo, 1204)) señala ocho niveles de caridad:
1. Dar al pobre de mala gana y con mala cara. 2. Dar al pobre menos de lo que pide, pero con buen semblante. 3. Dar al pobre lo que pide y sólo cuando lo pide. 4. Ambos se conocen y el donante da antes que se le pida. 5. El pobre conoce al donante y no viceversa. 6. En el sexto nivel, el donante conoce a quién da, pero el receptor no sabe de quién recibe, por ejemplo enviar dinero en forma anónima. Una persona debe sentir felicidad de dar caridad, que debe ser dada de la manera más natural posible y con el máximo de alegría. Aún en la eventualidad de que la persona no disponga de dinero para dar, debe sin embargo acercarse al pobre y acompañarlo en su infortunio. 7. El séptimo nivel es dar caridad sin saber quién la recibe y sin que el receptor conozca el nombre del benefactor. Esto se realiza por medio de un intermediario como por ejemplo un recolector de caridad en la sinagoga. 8. El nivel supremo consiste en dar caridad de modo tal que la persona se vuelva autosuficiente y deje de representar una carga para la comunidad. Esto puede asumir la forma de un regalo, un préstamo monetario para que se establezca comercialmente por su cuenta, un trabajo o un empleo en el negocio del benefactor. Según los imperativos judíos, se debe dar de acuerdo a la propia capacidad, es decir nadie debe empobrecerse al punto de llegar a depender él mismo de otros. No obstante, hasta la persona modesta tiene responsabilidad de dar.
El Talmud (Obra que recoge las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias) expresa que el mérito de dar caridad tiene el poder de salvar a la persona de la muerte. ”La caridad alarga los días y los años del hombre”.
Para que la caridad tenga verdadero valor, debe practicarse sin ningún interés personal de la recompensa como retribución del bien que se haga, adicionalmente no sirve como un concepto puramente teórico, sino que para darle una verdadera significación, es necesario concretarla en acción de una manera constante y permanente.
Caridad no es solamente la obra compasiva realizada en beneficio de algún hombre con necesidades materiales, sino con todos aquellos que padecen una necesidad espiritual. La caridad como acción en el terreno espiritual es tanto o más importante que todas las donaciones materiales.
La caridad es, pues, un acto de mera justicia, debe cumplirse como un deber de solidaridad, sin que jamás sea pretexto para actos de ostentación o de vanidad, fuentes de orgullo para el que da y de humillación para el que recibe. Todos podemos ser útiles unos a otros, cada uno tiene necesidad de los demás, y el que rehusare socorrer a su semejante se excluirá él mismo por este solo hecho de la comunión de los Iniciados. [Oswald Wirth – El Libro del Aprendiz]
Hablar de caridad, nos lleva irremediablemente a una asociación con la religión, dado que es deber de esta última buscar permanentemente el beneficio del otro. Amar al prójimo como a uno mismo es el fundamento básico de la caridad y constituye un deber moral siguiendo los preceptos de cristianismo.
El concepto de la caridad, esta íntimamente ligada con el amor divino y fraterno más que cualquier otra virtud o manifestación humana y su espíritu trasciende más allá de culturas y religiones, así como ninguna de ellas se puede atribuir la exclusividad en la posesión de la misma. Existen múltiples fundamentos en los escritos del pueblo judío, así como también en la Biblia para el pueblo cristiano, y en literaturas masónicas, los que en nada contradicen el amor al prójimo, manifestación explícita de la muestra de amor a un Ser Superior.
Para la orden, la caridad es un acto de justicia y debe efectuarse como un deber de solidaridad. No debe producir vanidad u orgullo al que da, ni humillación al que recibe.
Tienden a relacionarse y a usarse indistintamente los conceptos de Caridad y Solidaridad, sin embargo hay sutilezas que hacen distintos a ambos conceptos, entre ellos se pueden mencionar:
-La caridad brota de la propia privación. Es decir, consiste en hacerse uno pobre para
enriquecer al otro.
-La caridad no es parcial, sino que exige plena coherencia en los distintos ámbitos de
la vida. El amor presente en un acto de caridad, no se administra en porciones, ni
dirigido a ciertos sectores, sino que se derrama a cualquier prójimo, sea quien fuere.
-El por qué de la caridad lo podríamos encontrar en un acto de sublimidad espiritual,
es una manifestación de amar con el mismo amor con que un Ser Superior nos pueda
haber amado primero. Caridad es amar a ese mismo Ser Superior, presente en aquel
a quien dirigimos nuestro acto solidario.
3. Conclusiones Entre las virtudes, la Caridad es, a mi juicio, la virtud mas sublime, ya que es una manifestación de amor para con nuestros semejantes. El Apóstol San Pablo en su primera carta a los Corintios señala:
"Si yo tuviera el don de profecías, conociendo las cosas secretas con toda clase de conocimientos, y tuviera tanta fe como para trasladar los montes, pero me faltara el amor, nada soy. Si reparto todo lo que poseo a los pobres y si entrego hasta mi propio cuerpo para ser quemado, pero sin tener amor, de nada me sirve"; 1ª Corintios, 13:2-3.
En una sociedad en la que cada obra de caridad suele ir acompañada de un repique de campanas, “…nuestra Caridad no tiene límites, y su beneficio es eterno. Es la educación que perfecciona al hombre, haciéndole la verdadera imagen de un Ser Superior”… “Tal es nuestra “Caridad”: enseñar al ignorante para que la justicia y el amor recíproco reinen en el universo”.
La caridad masónica tiene el contenido humano de hacer el bien, de socorrer moral y materialmente al hombre, sin lastimar su dignidad, con mesura y discreción, proporcionándole bienestar espiritual que le prodigue optimismo, alegría y tranquilidad.
Nuestra orden concibe la caridad de un modo diferente al que se conoce en el mundo profano, donde esta virtud, se ha desvirtuado, ya que se ha convertido en símbolo de ostentación y en vanidad, en un dar forzado para causar buena impresión, o las más de las veces, en una entrega fortuita y asilada, más que en una continua conducta moral. La caridad masónica, se debe caracterizar por su naturalidad y permanencia en nuestro ser de iniciados, es desinteresada, discreta, silenciosa y … efectiva.
S.·.F.·.U.·.
Bibliografía Referencial:
-Planchas Varias de Primer Grado. Biblioteca de la Orden.
-Biblia. Versión Reina Valera.
-Libro del Aprendiz. Wirth, Oswald.
-Curso Filosófico De Las Iniciaciones Antiguas y Modernas. Ragon, J. M..
-Sitios WEB:
http://fenix137rls.blogspot.com/2007/01/la-caridad.html
http://www.aprendices.tripod.com
http://diezacacias.blogspot.com/