viernes, 25 de mayo de 2007

HONRADEZ

R.·.L.·. HIRAM N° 65 Valle de Santiago
“LA HONRADEZ”
Autor: Cámara de AprendicesR.·.L.·. HIRAM N° 65
Expositor: H.·. L.S.H. 2º Vigilante H.·. J.C.V.
Mayo, 2 del 2007. e.v.
A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.

S.·.F.·.U.·.
“LA HONRADEZ”
“Hay muchos medios de hacerse rico, pero muy pocos de hacerlo con honradez; la economía es uno de los más seguros, a pesar de que tampoco es del todo inocente, porque resta una parte a la caridad”.
Francis Bacon
1. Introducción El masón moderno debería ser un hombre comprometido con su época, no importa la posición social, ni el lugar en donde se encuentre, ya sea desde una oficina, una fábrica, una escuela o un campo. El debe ilustrar, más que con grandilocuentes discursos, con su ejemplo, que virtudes como la fraternidad, la justicia, la honradez, la verdad, entre otras, deben reinar entre quienes le rodean.
La honradez no es patrimonio de alguna religión, secta, agrupación o pensamiento filosófico, sino que es transversal a la mayoría de ellas, las que la proclaman en su práctica diaria, pero no sólo circunscrito a cumplir con temas penados por la ley, sino al obrar que trasluce la vida de cada individuo y al honor que conlleva el actuar ante diversas circunstancias que la vida plantea a cada momento.
La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho. [Marco Tulio Cicerón].
2. Desarrollo del Tema El diccionario de la Real Academia Española, define honradez como: “Rectitud de ánimo, integridad en el obrar”.El diccionario de la Lengua Española, agrega a lo anterior: “el respeto por las normas que se consideran adecuadas: Si te comportas con honradez nunca te arrepentirás de nada”.El significado particular y privado de la honradez es temer y alejarse de todo lo que merece un castigo, de todo lo que es pecaminoso, ilegal e indeseable. Gramaticalmente, honradez, deriva de la raíz del verbo waqa, que significa protegerse de las cosas peligrosas. El significado se refiere al cuidado que una persona toma para distanciarse y protegerse de las condiciones que podrían dañar en la Vida Futura.
Nacen del concepto de honradez, otros términos similares y ligados al mismo, como lo son la Honra y el Honor. El diccionario de la RAE define Honra como: Buena opinión y fama, adquirida por la virtud y el mérito. Además indica que es la estima y respeto de la dignidad propia.
En cuanto al Honor lo define como una cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.
Se suele entender el honor como un conjunto de obligaciones, que si no se cumplen hacen perderlo.La honra es el equivalente a la reputación, el prestigio, la opinión, la gloria o la fama: es decir, la sanción y conocimiento social de los actos de las personas.
Existen tres condiciones distintivas del Masón, recurrentes entre varios autores de laOrden, estas son virtudes muy parecidas: Unión - Lealtad - Sinceridad. Me referiré a estas dos últimas dado su cercanía al tema que nos convoca.
La lealtad es una de las más importantes virtudes masónicas, y en ella estáncomprendidas la honradez, la fidelidad, la justicia, el amor fraternal y la bondad. La lealtad es un gran elemento de fuerza en una Logia Masónica. El hermano que ajusta suconducta a las enseñanzas recibidas en ella, apoyando a sus superiores y respetando los derechos ajenos y los principios de la Masonería, es leal a su Logia y por ende a símismo.
Respecto a la Sinceridad, si no podemos ser enteramente sinceros con nuestros hermanos, es preferible que demos un paso al costado. Cuando se estrecha la mano de un hermano, ese apretón es prenda de nuestra sinceridad. Ni él puede fallar ni tampoco nosotros lo podemos hacer. Se tienen obligaciones mutuas y deben hacerse concesiones similares y tenerse el mismo respeto.
El masón está obligado, por su compromiso, a observar la Ley moral; y si entiende rectamente el Arte, nunca será un estúpido ateo, ni un libertino irreligioso. Pero, aunque en tiempos antiguos los masones estaban obligados en cada país a pertenecer a la religión de ese país o nación, cualquiera que fuere, sin embargo ahora se piensa que es más conveniente obligarles solamente a la religión en la cual coinciden todos los hombres, dejando sus particulares opiniones a ellos mismo; es decir, a ser buenos hombres y verdaderos, hombres de honor y honradez, cualesquiera que sean sus adscripciones religiosas; con lo cual la masonería se convierte en Centro de unión y medio para conciliar una verdadera amistad entre personas que sin ella permanecerían a perpetua distancia.
La Honradez, por sí sola, no basta para ser un Buen Masón, aunque esta es una de las virtudes que son mayormente valoradas desde el mundo profano, respecto a quienes participamos en esta augusta Orden. Lo honrado, lo real, lo genuino y auténtico, la buena fe se enfrenta en desventaja en nuestro tiempo a lo deshonesto, lo falso, lo impostado, lo ficticio. La honradez, que expresa respeto por uno mismo y por los demás, se opone a la deshonestidad que no respeta a la persona misma ni a los demás. Sin embargo la honradez tiñe la vida de apertura, confianza y sinceridad y expresa la disposición a vivir mirando la luz. Por el contrario, la deshonestidad busca la sombra, el encubrimiento, el ocultamiento.
Mentir es una fácil herramienta de ocultamiento y cuando se emplea a menudo pronto degenera en un perverso vicio.
La honradez es de suma importancia. “Odio como las puertas de la muerte al hombre que dice una cosa pero oculta otra en el corazón”, exclama el angustiado Aquiles en la Ilíada
de Homero. Toda actividad social, toda empresa humana que requiera una acción concertada, se atasca cuando los partícipes no son francos. Es la misma honestidad que buscaba el profeta Jeremías “¡Recorre las calles de Jerusalén, mira en derredor y observa! Busca en las plazas y encuentra una sola persona que actúe justamente y busque la verdad”
El filósofo Diógenes lleva al extremo una de sus frases célebres: “Con vela y farol, cuando brillaba el sol, busqué hombres honestos, más no pude encontrar ninguno”.
Como la mayoría de las virtudes, conviene desarrollarla y ejercitarla en armonía con los demás. Cuanto más se ejercita, más se convierte en una disposición afincada. Pero además, no sólo porque facilite las relaciones interpersonales y comunitarias, debemos valorar la honradez en sí misma. “La honestidad es mejor que toda política”, como señaló con perspicacia Kant. La verdad se debe mantener como postura ética, no por conveniencia práctica y el desarrollo moral no es un juego, sino que informa la clase de persona que uno es o puede llegar a ser.
Honradez, honra, honor, corresponden a conceptos relacionados entre sí y que se plasman en un actuar consecuente entre lo que se dice y se hace. En cuanto a la relación masónica de este decir y hacer, el camino comienza desde aquella noche de nuestra iniciación, plasmado en los hechos concretos que representaron nuestros juramentos y compromisos adoptados en esa ocasión. El juramento representa una declaración pública en que se empeña la palabra, que otrora tuviera mucho valor. Este tipo de compromiso con los nuevos hermanos, que adopta la forma de un juramento, se puede presentar en diversas situaciones del diario vivir, y cuando se evidencia una consecuencia y una honorabilidad, se tiene la certeza de que un sí, puede ser un sí o un no es, sin temor a dudas un no, no se tiene la necesidad de pasar de juramento en juramento o de promesa en promesa. El juramento representa la promesa que se hace al fiel cumplimiento de los deberes morales, materiales espirituales, que el hombre debe a la sociedad en general.
El juramento es la afirmación solemne de un ofrecimiento voluntario de cumplir lo solicitado poniendo por testigo a “algo Superior” o a una Divinidad. Y como la masonería respeta todas las creencias, ese “algo Superior” ha sido designado como G:.A:.D:.U:., sin embargo no es precisamente lo que se pone por testigo de un compromiso, sino más bien es la conciencia propia el aval de una solemne promesa. Es ofrecer como garantía de quien solicita esta promesa, el honor, la dignidad, los principios de Hombres de Bien como garantes de haber sido elegidos para ser sometidos a la prueba de iniciación. Recordemos que en dicho acto, se nos pide una señal externa para ser reconocidos como masones, sin embargo más tarde, se nos enseña que una marca exterior sería innecesaria pues el compromiso queda guardado en la propia conciencia.
Los instrumentos puestos en el Ara en cada tenida, representan la guía de enseñanzas masónicas, como reguladores de los trabajos, así como los fieles indicadores de un camino de virtud y perfección. Hacernos dignos del juramento que al iniciarnos, hiciéramos solemnemente ante el altar, practicando las virtudes que en forma magnífica enseña la masonería por medio de sus símbolos y enseñanzas, sobre las cuales hicimos promesa de llevarlas a la práctica.
No debemos olvidar que el Juramento del Aprendiz, constantemente recuerda que si no cumplimos, aceptamos la deshonra, por cuya razón, bástenos sólo la Palabra de Honor
que pronunciamos ante el Ara, para garantizar la Verdad y Constancia para cumplir compromisos de Hombres Honrados, Virtuosos y Justos.
Dice la historia que, en la antigüedad, se castigaba al Aprendiz traidor a su juramento y deber, cortándole el cuello (Signo del Aprendiz), pero, en la actualidad resulta algo peor como castigo, y es el de quedar deshonrado para siempre.
3. Conclusiones La Francmasonería tiene por finalidad el perfeccionamiento Moral, Intelectual y físico del Hombre y, por consecuencia, el de la Sociedad Profana. Con ese objeto, incita a sus adeptos a investigar la verdad y a practicar todas las Virtudes.
La honradez, la verdad, la justicia, el amor, etc., no son “seres” autónomos que existan independientemente de los seres humanos; como si fuesen realidades perfectas, eternas e inmutables. Solamente existen en cuanto existan personas honradas, veraces, justas y que amen, con lo cual estamos diciendo que ellas son las que realizan o no, en su vida, la existencia de dichos valores. Son cualidades intrínsecas, propias de los sujetos morales y de sus interacciones. Por lo tanto, su existencia depende de la existencia y de las relaciones de intercambio de las personas que conforman el mundo de la vida, siendo así los valores morales, constructos humanos que tienen como función idealizar proyectos de humanización, o sea de perfeccionamiento de la especie y de sus individuos.
El actuar con la verdad, con honradez, con probidad, con sentido de justicia, lealtad, sinceridad, son estandartes que debemos intentar alcanzar y practicar en cada hecho de nuestra vida, tanto logial, como de manera fundamental en el mundo profano. Nuestra motivación no debe ser puramente un compromiso con un Ser Superior, sino más bien con nuestra propia conciencia.
S.·.F.·.U.·.
Bibliografía Referencial:
-Planchas Varias de Primer Grado. Biblioteca de la Orden.
-Libro del Aprendiz. Wirth, Oswald.
-Instrucción preliminar RL Pentalpha Nº119 – El Juramento del Primer Grado.
Claudio Minvielle M.
-Sitios WEB:
http://es.wikipedia.org/wiki/Condenas_religiosas_de_la_masoner%C3%ADa
http://gomch.cl/masoneria.htm
http://www.sufismo.org.ar